Tres palabras


No me escribas más. Eso fue lo último que me dijiste. Yo tan obediente, lo hice, por completo. No te escribí a ti, no le escribí a la vida, no le escribí ni al banco para dejarle saber que ya no pagaría el techo. Me pediste que no te escribiera. Sin saber que me pedías el suicidio. Sin saber que me pedías que me arrancara la piel con un tenedor sin llorar. Me pediste que no te escribiera, que eramos lineas paralelas que como trenes solo se ven pasar. Así lo hice. Luego me paré frente al tren y lo vi pasar frente a mi muy rapidamente, mi cabello deseaba irse con él. Y obedecí. 

2 comentarios

  1. Suele ocurrir. Esa queja. No todo el mundo está dispuesto a escuchar las verdades que hay para decir. Qu♪ bueno que ya dejaste de obedecer. Qué bueno tenerte de vuelta. Me hacía falta! - Yésica

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    1. De vuelta. Aprendiendo en el camino. Te quiero amiga

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