Hoy

Hoy, hoy, hoy ha sido un día muy intenso. De emociones variadas, de mirarme desde a fuera, más o menos desde 2 metros. Hace días que me pasa que me como las palabras. Pienso, pienso y pienso. Hoy, pensaba. En crear, en mostrarme al mundo. Era esa sensación de tirarte en un "bold jumping" y que el viento te pegue fuerte, muy fuerte en la cara. Me he dado cuenta que siempre que cierro los ojos veo a mi hija, cerquita, sus ojos en los míos, sonriendo, diciendo mamá, hola o nada. Cuando no la veo me la imagino y a veces lloro, o pienso en el instante que la vi por primera vez. A veces salgo de mi cuerpo y nos veo caminando de espaldas tomadas de la mano en un camino que no se separa. Quisiera saber cómo ella me ve. Por eso hoy fue un día intenso porque fui mucho más que productiva, fui yo de nuevo. Fue sentir ese deseo genuino de que me puedo comer al mundo. Pero detente, seguiré teniendo 29, no es algo que esté llegando con el número 30. ¿Ella lo verá? Es esa sensación de que puedes encarar una revolución, un cagaero de país, una familia y todo su drama, pensar en mi oso gigante y sentirme segura, sudar y no morir en el intento y hasta poder reir mientras lo hago. ¿Ella verá todo lo que necesita para encarar una revolución? ¿Podrá hacerlo sin mi, si algún día no estoy?
Hoy fue uno  de esos días en los que empiezas a escribir el final de una etapa, el final de un capítulo triste pero el inicio de uno nuevo que aparece en la cúspide de un rascacielos.

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