Teníamos una cita a las 11:11, llegué a las 11:15

Pequeña Chas:

Tengo que decir que siempre he sido puntual. Había pasado un año ya y a pesar de ese tiempo no había notado su presencia. Pero aquel último viernes de julio la vida nos puso uno al lado del otro y sin ningún motivo se encontraron nuestros ojos. Creo que ambos sabemos que ese día, fue nuestra perdición. Hubo una pausa en la que flotamos sin importar quién estaba atado a ella, quien estaba atado a mi. Y desde entonces hemos vivido huyendonos pero reencontrandonos en un laberinto que tiene la misma salida. ¿Cómo se puede amar tanta piel en cuerpos distintos? Uno descubierto casi por completo y el otro sin tocarlo. Teniamos una cita el Lunes a las 11:11, una casual, inocente. Me detuevo el miedo, el tiempo, mi presente. Cuando decidi salir y fluir ya era tarde. Llegué a las 11:15 y ella ya no estaba. ¿Con quién compartiré poesía? ¿Quién me contará sus planes para salvar al mundo? Por eso Chas arriesgalo todo, es mejor perder sabiendo que lo diste todo. A perder y no haber hecho nada.




-Isaac-




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