¿Cuál es la verdad que enfrenta la Universidad de Puerto Rico?

Foto tomada de: NoticiasPRTV

Hace ya algún tiempo que no me dedicaba a escribir letras públicas. Sin embargo, luego de una semana en la que se debate el tema de la situación fiscal de la Universidad de Puerto Rico (UPR) me pareció muy pertinente abrir el dialogo ante esta situación de la cual todos los ciudadanos de este país deberíamos ser partícipes. Como ex alumna de la UPR-RP me parece que este diálogo debe darse de manera responsable y no con argumentos vacíos y con falta de información como solemos hacer en nuestras acaloradas discusiones en relación a cualquier cosa en este país. Así que luego de leer el artículo de Manuel Martínez Maldonado (2017) en 80grados: La Universidad: con la falta dedinero al cuello (si le das clic podrás leer el artículo completo) me aventuro a dar mi reflexión sobre esta situación.
En nuestra sociedad, que sigue un modelo capitalista, es casi imposible desligar el dinero de la educación. Es una realidad, para algunos de nosotros lamentable, con la que tenemos que lidiar. No es un secreto que tanto la educación escolar y la superior sufren las consecuencias de tener un sistema completamente politizado. Es aquí donde a mi entender comienzan los problemas de acceso a la educación en el país. Cambiar cada cuatro años de secretario de educación no nos ha servido de mucho sin embargo continuamos con la misma conducta de elegir líderes que van por esta línea de pensamiento. Es como si nos gustara que nos entraran a palo.
Algo similar pasa con la UPR, la mala administración en conjunto con la crisis fiscal que sufre el país ha provocado una situación en la que se desea recortar $300 millones al sistema para "poder" operar. Y es aquí en donde entendemos que con un recorte de $300 millones es casi equivalente, sino equivalente, a cerrar casi en su totalidad el sistema UPR. La ÚNICA universidad pública que tiene el país. Imagínese mi situación, es muy frustrante ser maestra de cuarto año, ver a mis estudiantes muy entusiasmados en seguir estudios universitarios en donde la mayoría ha decidido entrar al sistema UPR, porque vamos las condiciones económicas no les permiten a las familias tan siquiera considerar brindarle educación universitaria fuera del país por los costos de la misma. ¿Cómo me paro frente a ellos y les digo que la educación es su mejor arma? ¿Cómo les hablo de la importancia de educarse si nuestros gobernantes no muestran esa educación?
A mi entender esto comenzará a cambiar a medida que el pueblo cambie su manera de pensar. Y es que nos educamos en muchas cosas, pero no nos educan para entender el lenguaje de las finanzas, cualquiera, incluso las personales. Así que tenemos un par de millones de personas en una isla que en su mayoría importa y lo único que exporta es talento. Sobre esto Martínez (2017) nos dice:
"Una isla que lo único que exporta en grandes cantidades es gente, y que importa casi todo lo que consume. Y la gente que el país exporta son cada vez más preponderantemente profesionales, una mercancía invaluable para un país (EE.UU.) que, aunque quiera negarlo, cada vez más necesita saber español para ofrecer servicios de calidad" (par. 6)
Pero ¿cómo podemos cambiar de manera de pensar si no tenemos acceso a esa educación? La solución va a TENER que empezar por casa. Y es que le hemos dejado tanto trabajo a la educación pública que es casi imposible atender todos los aspectos que esto implica. Tenemos que educarnos por nuestros propios medios, y con esto no me refiero a tirar los guantes y no defender nuestra universidad, sino que nuestras palabras tienen que ir acompañadas de nuestros actos. El país está en crisis fiscal, pero ¿cuantos de nosotros hemos hecho cambios financieros para adaptarnos a los momentos de crisis que se avecinan? Los centros comerciales siguen abarrotados por consumidores que obtienen mercancía innecesaria, creemos vernos obligados a realizar préstamos estudiantiles y por qué no, yo me lo merezco, me endeudaré hasta las tetillas para viajar. Ese pensamiento es un microcosmos de la manera de pensar del puertorriqueño que se traduce en un macro en nuestros gobernantes que aprovechan nuestra ignorancia financiera para atacar las arcas del país, porque claro, no queremos pensar que hemos electo por tantos años a personas no cualificadas para administrar.
Y entonces aquí estamos sacrificando a la UPR por todas esas malas decisiones que comienzan desde nuestros hogares. Doloroso por demás, pero es nuestra cruda realidad. A todo esto, se alza el debate entre las públicas y las privadas, y en esto no me pienso meter porque es un asunto que resta importancia si la comparamos con la magnitud de lo que como país nos toca atender. A esto súmele que el país está en las espaldas de quienes trabajamos y, pero aún de los que SI pagamos impuestos. Entérese que, si usted trabaja y hace su trampita a la hora de llenar planillas, USTED también es parte del problema, usted también lleva en su espalda la debacle de la UPR, así que si usted es ex alumno y pertenece a los de la trampita no grite a los cuatro vientos el orgullo de ser producto UPR.
Hasta ahora solo he querido darles una breve mirada de lo compleja que es esta situación. Una que es digna de sentarse a reflexionar. Es hora de ponernos los guantes y las neuronas para buscar soluciones realistas. Porque nos guste o no el pueblo tendrá que sufrir las consecuencias, el punto es como sufrir menos sin sacrificar la educación.