Mamá que trabajas

Al igual que tú tengo una pequeña criatura en pleno desarrollo.
Y se de primera fuente como son de cambiantes los días. En ocasiones nos sentimos llenas de energía y con mil proyectos por realizar.  Pero eso puede cambiar en instantes. La frustración y las dudas de si lo estaremos haciendo bien nos invade. En especial cuando llegamos cansadas de trabajar a reforzar las tareas de las escuela, a cocinar o a hacer las tareas del hogar. También están esos días en los que se quedan llorando en la escuela y nos hacemos las fuertes pero tan pronto llegamos al auto lloramos también, porque los queremos felices, libres. Y nos maquillamos para que el mundo no se entere de lo difícil que es criar. Criar queriendo hacerlo bien. Y está bien sentirnos así de vez en cuando. TODAS nos hemos sentido así. Y el solo hecho de que te estes preocupando si andas muy cansada, si estas haciendo un buen balance entre el trabajo y la casa es el síntoma más claro de que lo estas haciendo bien. Y que estarán bien, estaremos bien. Somos grandes y valientes mujeres que además de ser madres hemos decidido poner nuestros talentos al servicio de la sociedad y eso también es criar.

Una mamá que trabaja puede ser un desmadre. Pero uno hermoso.